Los últimos ataques contra barrios palestinos y los bombardeos a Gaza han acrecentado las diferencias y segregación, y han deteriorado severamente la “convivencia” entre los habitantes de Ciudad Vieja.

El llamado a huelga de diversas organizaciones civiles de la población palestina que vive en Israel, en protesta por los ataques israelíes a Gaza y las acciones contra los palestinos de la mezquita de Al Aqsa y de Sheikh Jarrah, cambiaron las relaciones entre sus habitantes profundizando el Apartheid por parte de las autoridades israelí en Jerusalén, el cual  ha sido denunciado y ratificado por diversos organismos de derechos humanos, entre ellos Human Rights Watch.

Las movilizaciones cambiaron el paradigma de que los palestinos con nacionalidad israelí no se manifestaban en contra de los diversos abusos por parte de Israel. De hecho, es la primera vez desde 1948 que se levantaron y alzaron la voz contra las políticas de segregación del régimen de Ocupación.

El investigador Yair Assaf Shapira, del Instituto de Investigación Política de Jerusalén, construyó un índice de disimilitud urbana, que determina el porcentaje de residentes que tendrían que cambiar de lugar de residencia para que la proporción entre los grupos de cada zona fuera idéntica a la de la ciudad en su conjunto. Y descubrió que Jerusalén es la ciudad que presenta mayores índices de segregación: el 96%, a diferencia de un al 73% de Lod y el 82% de Jaffa.

Pero a pesar de la desconexión y de las diferencias entre las dos partes de la ciudad, en los últimos años se han creado islas de espacios compartidos.

En esas ciudades los lugares de trabajo, los centros comerciales, los colegios, la universidad y el tren ligero, se encuentran judíos israelíes y palestinos. En muchos casos se trata de personas de igual condición, entre israelíes y palestinos, pero la convivencia se ha ido deteriorando.

Beit Safafa, en el sur de Jerusalén, se considera el barrio más tranquilo de la línea de demarcación, es decir de los territorios ocupados por Israel en 1967. La panadería del centro del pueblo es un lugar popular conocido por todos los residentes de Jerusalén durante todo el año, pero especialmente durante la Pascua. Sin embargo, en los últimos días, el número de clientes israelíes ha disminuido considerablemente.

“Hemos recibido un verdadero golpe en las últimas semanas y los sucesos de Jerusalén y Gaza también nos han afectado”, dice el propietario de la panadería en vista de la disminución de clientes judíos israelíes en las últimas dos semanas.

Mientras que en el barrio de French Hill, al otro lado de la ciudad, una quinta parte de sus residentes son palestinos. La mayoría de ellos no son palestinos de Jerusalén, sino ciudadanos israelíes que se trasladaron a la capital desde la Galilea o el Triángulo cercano a la Línea Verde en el Este de Sharon.  A lo largo de los años, las dos comunidades han establecido unas relaciones extraordinarias.

Fuente: Haaretz

Edición: Comunidad Palestina de Chile