Los ataques destruyeron algunas infraestructuras del enclave costero y se desencadenaron tras  la “Marcha de las Banderas” de grupos sionistas que provocaron violentos incidentes en Jerusalén Este.

El nuevo gobierno israelí, encabezado por su primer ministro Naftali Bennett, definitivamente se estrenó con el pie izquierdo, al bombardear Gaza y autorizar una marcha de ultraderechistas israelíes que en abierta provocación recorrieron Jerusalén Ocupada gritando consignas de muerte a los palestinos.

Esto indica que la situación en los territorios ocupados no cambiará, ya que en menos de 48 horas de haber asumido el cargo, el nuevo ”líder” rompió el alto al fuego bombardeando el enclave costero, en represalia por el supuesto lanzamiento de globos incendiarios hacia el sur de Israel.

Cabe destacar que la última escalada de violencia dejó más de 250 palestinos muertos, entre ellos 67 niños, y que Israel rompió el acuerdo, tras 25 días de tregua, enviando misiles que destruyeron algunas infraestructuras de la ciudad de Gaza. Esta vez no se informaron de heridos o muertos por esta agresión.

Hamas definió los ataques como “un intento fallido de detener la solidaridad y resistencia de nuestro pueblo con la Ciudad Santa”, en referencia a Jerusalén, que ayer fue escenario de la “Marcha de las Banderas”, donde grupos sionistas de extrema derecha, conmemoran la ocupación de Jerusalén Este, después de la Guerra de los Seis Días.

Las tensiones se incrementaron en las últimas horas cuando el grupo de fanáticos religiosos respaldados por la policía israelí, provocaron violentos incidentes en la Puerta de Damasco dejando seis palestinos detenidos, ancianos golpeados y un manifestante herido en el enclave costero por un francotirador.

A pesar de que han pasado 14 años de la “retirada” israelí de Gaza, Israel mantiene el control de sus fronteras terrestres, el acceso al mar y el espacio aéreo, confinando a más de dos millones de palestinos en un limitado espacio y sometidos a un bloqueo que impide a sus habitantes el normal desenvolvimiento de su vida diaria, destruyendo la economía local, provocando una alta tasa de desempleo y pobreza sin precedentes, según denuncian diversos organismos de Derechos Humanos.

Fuente: Qudsnen /WAFA

Edición: Comunidad Palestina de Chile