La decisión la tomará el Tribunal del Distrito israelí de Jerusalén y afectará a los habitantes del barrio de Ciudad Vieja, quienes podrían quedar en la calle tras un resquicio legal que permite a los colonos israelíes reclamar tierras antes de 1948.

El Tribunal de Distrito israelí de Jerusalén decidirá el  2 de agosto el destino de 4 familias palestinas que son amenazadas con ser expulsadas del barrio de Sheikh Jarrah de Jerusalén Este, tras la petición del Tribunal Superior de que se resuelva este caso a la brevedad.

A principios de este mes, el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, dio un paso al costado en el injusto dictamen judicial que obligaba a las familias palestinas a pagar “arriendo” a colonos o a ser desplazadas, informando al Tribunal Supremo israelí de que no intervendría en el proceso judicial de Sheikh Jarrah.

Los desalojos del barrio de Jerusalén Este  se basan en parte a una ley israelí de 1970 que permite a los colonos israelíes reclamar las tierras de Jerusalén Este, que supuestamente les pertenecían antes de 1948. No existe una ley similar para los palestinos que perdieron sus hogares tras la creación de Israel en 1948 y la Kneset (parlamento) aprobó una ley en 1950 que les impide reclamar las propiedades confiscadas.

La amenaza del desalojo de estas familias de refugiados palestinos está presente y a la espera de un fallo judicial del tribunal israelí, que ordenó un aplazamiento en los tiempos para expulsar a las familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah y con ello la pérdida de sus hogares en favor de colonos israelíes, en complicidad con las autoridades israelíes que pretenden borrar cualquier vestigio de la población árabe en Jerusalén Ocupado.

En total, unos 300 residentes palestinos de Sheikh Jarrah -miembros de 28 familias- podrían quedar en la calle tras ser expulsados de sus casas si el Tribunal Supremo falla finalmente en su contra. Medida que ha sido cuestionada, por la falta de compromiso del fiscal general israelí que se negó a apoyar a las familias palestinas, que consideró el caso como un “conflicto” entre privados.

El caso de Sheikh Jarrah logró concitar el apoyo tanto de palestinos como israelíes y es considerada uno de los desencadenantes del reciente estallido de violencia entre Israel y Hamas, lo cual terminó con un alto el fuego, tras 11 días de enfrentamientos en el que murieron más de 250 palestinos, incluidos 67 niños.

Fuente: Palestine Chronicle

Edición: Comunidad Palestina de Chile