En carta al Director del diario La Tercera publicada hoy, Manuel Hasbún, ex secretario general de la Federación Palestina de Chile, critica los dichos de la embajadora de Israel, Marina Rosenberg, quien acusa al presidente de la Comunidad Palestina de Chile, Maurice Khamis, de “importar el conflicto” a nuestro país.

A continuación podrás leer la carta en su totalidad:

 

Tejado de vidrio israelí

 

En artículo titulado “¿Qué causa palestina?”, la embajadora de Israel, Marina Rosenberg, sobrepasando con largueza las atribuciones de su cargo diplomático, se permite decirnos a los chilenos de ascendencia palestina, en la persona del Presidente de nuestra comunidad, Maurice Khamis, que estamos “importando el conflicto a Chile” y, además, pretende instruirnos sobre los criterios que deberíamos considerar al defender la causa palestina. Rechazamos de plano tales pretensiones. Ya debería saber la embajadora que los chilenos no aceptamos que agentes extranjeros vengan a decirnos cómo pensar ni cómo comportarnos.

La tesis fundamental de su artículo es que Hamas es un movimiento terrorista y que sus medios de lucha son ilegítimos. Pero, ¿cuáles son legítimos? ¿Los que utiliza Israel cuando comete sus famosos “asesinatos selectivos”, que de selectivos no tienen nada, pues las víctimas colaterales inocentes siempre resultan ser mayoría? ¿Los bombardeos con aviones de última generación a la población civil indefensa de Gaza, que en su enésima versión de 2021, cobró entre otras víctimas, la vida de 67 niños palestinos, cuyas fotos aparecieron en la portada del diario israelí Haaretz y del estadounidense New York Times? ¿O masacres terroristas como la de la aldea palestina de Deir Yassin, en abril de 1948, con más de 200 víctimas inocentes desarmadas, ejecutadas a sangre fría por bandas sionistas tales como Irgun, Stern y otras, cuando estaba en formación el Estado de Israel? ¿Nunca se ha enterado de ellas la embajadora?

¿O el asesinato del mediador de la ONU, conde Folke Bernadotte, por el comando Stern en septiembre de 1948? Y podría continuar con una larga enumeración de los atentados de las bandas sionistas de esa época, que sembraron el terror en la población palestina, obligándola a huir. Y dicha labor terrorista no se ha interrumpido hasta el día de hoy, encontrando en las llamadas Fuerzas de “Defensa” de Israel a su digno sucesor después de 1948. De modo que si quiere hablar de terrorismo, le sugiero que comience por el supremo maestro en este arte diabólico, que es precisamente el Estado al que usted representa, el cual en sus 73 años de existencia no ha hecho más que utilizar y perfeccionar dicho “arte”. No, señora Rosenberg, quienes abogamos por la causa palestina jamás olvidaremos los medios utilizados para formar el Estado de Israel ni para mantenerlo a través de su historia hasta hoy, lo que solo ha significado muerte, destrucción, exilio, despojo y sufrimiento para el pueblo palestino.

Y toda esta locura homicida no es casual. Está basada en una ideología que considera a los palestinos como seres sub-humanos, lo que se refleja en numerosas declaraciones peyorativas de próceres sionistas, tanto del pasado como del presente, respecto de los palestinos. Sólo dos ejemplos: “Los palestinos deben ser aplastados como saltamontes (…) sus cabezas aplastadas contra las rocas y las paredes” (Yitzhak Shamir, Primer Ministro de Israel, abril 1981). O las declaraciones del ex Primer Ministro Ariel Sharon, quien emulando al rey Herodes, afirmó que los niños palestinos debían ser asesinados antes de cumplir los 12 años, porque después se podían convertir en terroristas. Y no se quedó solamente en las palabras: las masacres de palestinos provocadas durante su trayectoria militar y política, la de la aldea palestina de Quibya en octubre de 1953 y su clara responsabilidad en las de Sabra y Chatila en septiembre de 1982, solamente como ejemplos, se ajustaron plenamente a dicha sentencia que refleja su desprecio por la humanidad de los palestinos. ¿Conoce la embajadora todo el prontuario de Israel en esta materia?

Por otra parte, la embajadora se queja de que a Israel se le exige algo que no se le pide a ningún otro país. ¿Y en qué consisten estas exigencias?: en que Israel cumpla con las resoluciones de la ONU que le ordenan permitir el retorno de los refugiados palestinos a la tierra que les pertenece; retirar su ejército a las fronteras anteriores a la guerra de junio de 1967 y desmantelar las colonias ilegales instaladas en territorio palestino, que hoy albergan a 700 mil colonos. Y tiene mucha razón en su queja la embajadora, porque hoy en día no existe ningún país, excepto Israel, que haya desplazado a 7 millones de refugiados; ningún país que cometa el crimen de guerra de colonizar territorios ocupados, excepto Israel, y ningún país que ocupe militarmente territorios que no le pertenecen, excepto Israel. Comprendo perfectamente la desazón que experimentan quienes representan a un país acostumbrado a resolver todo a través de la fuerza, cuando se le conmina   a atenerse al Derecho Internacional. Pero, desgraciadamente, la vida no es justa…

Respecto de la supuesta “importación del conflicto”, debo decirle que es irrelevante la distancia a la que se encuentra Palestina, puesto que cualquiera que esta sea, cuando vemos que a diario la dignidad humana de los palestinos es pisoteada por la potencia ocupante, no dejaremos de alzar nuestra voz en su defensa. Porque cuando existe una ocupación militar de carácter indefinido, tenemos todo el derecho a denunciarla y exigir que se le ponga término. Es inhumano el hecho de que un palestino que nace hoy, lo haga condenado a vivir a perpetuidad bajo la ocupación militar israelí. Y eso nada tiene que ver con “incitación al odio”; de hecho, es una incitación a la justicia.

Por último, debo decir que nadie tiene el derecho de exigirle al pueblo palestino, ni a ningún otro pueblo, que espere eternamente para que se le haga justicia. Nuestra misión es que dicha justicia llegue lo más pronto posible y nada ni nadie nos desviará de ese propósito.

Por: Manuel Hasbún Zaror