Se han registrado numerosos ataques con gas pimienta y electroshock contra civiles palestinos que son arrastrados a los checkpoint en Jerusalén Este.

Salah Al Natshe, un joven de 20 años residente en Jerusalén Este, se encontraba el sábado por la tarde en las escaleras de la Puerta de Damasco de la Ciudad Vieja. Las órdenes de la policía israelí son que cada vez que se concentren palestinos en el lugar, deben ser expulsados.

En las últimas semanas, las fuerzas israelíes han utilizado una nueva y vieja arma: el bastón o “luma”. Con ella, la policía golpea en las piernas a cada palestino que, a su juicio, no se mueven lo suficientemente rápido del lugar.

Al Natshe tiene dificultades para caminar y padece de epilepsia, lo cual no impidió que las fuerzas israelíes lo golpearan y arrastraran brutalmente hasta el checkpoint. Numerosos vídeos grabados desde el lugar de los hechos muestran a Al Natshe discutiendo con los policías e intentando resistirse al arresto, mientras un batallón de policías intentaban inmovilizarlo utilizando una pistola eléctrica en su pecho y rociándole la cara con gas pimienta.

El joven de 20 años entró en pánico e intentó correr, sin embargo, los policías lo agarraron, le rociaron de nuevo su cara y lo golpearon con el cañón de la pistola. “Uno de ellos me dio una descarga y empecé a gritar, y luego otro me quemó la cara con gas pimienta. Intenté huir y saltaron sobre mí”, confesó Al Natshe al diario israelí Haaretz.

“Les dije que necesitaba un hospital, pero me dijeron que nunca saldría de ahí y que iría a la cárcel sin ver la luz del día”, añadió el joven. Sin embargo, Al Natshe fue liberado unas horas después, ya que no había pruebas concretas en su contra. En ese contexto, el joven fue hospitalizado para que le hicieran chequeos médicos, donde se descubrió una fractura en su mano y contusiones por todo el cuerpo.

Al Natshe es parte de una larga lista de palestinos que han sido arrastrados y golpeados en la Puerta de Damasco. Entre los residentes de Jerusalén Este, los puestos de control policial se han convertido en sinónimo de violencia policial. Ante esto, la Asociación para los Derechos Civiles en Israel exigió que la policía instalara cámaras dentro del lugar.

Los puestos de control policial de la Puerta de Damasco -uno cerca de la puerta y dos en lo alto de las escaleras a ambos lados de la plaza- se instalaron hace unos años, durante un periodo de tensión en la zona, los cuales dependen de la comisaría de Shalem, cuyo comandante, Ronen Hazut, ha sido objeto de numerosas quejas por el uso innecesario de la fuerza.

En una carta enviada por el abogado Tal Hassin hace dos semanas al comisario de policía Kobi Shabtai, se detallan ocho casos documentados en las seis semanas anteriores a la carta. El caso de Al Natshe es el noveno. “En todos los casos descritos, la violencia policial tuvo lugar después de la detención, cuando la persona contra la que se ejerció la violencia no se resistía ni suponía ningún tipo de amenaza. Este patrón de comportamiento es extremadamente irracional”, detalló en la carta el abogado.

La violencia policial en los puestos de control de la Puerta de Damasco es un ejemplo extremo del comportamiento de las fuerzas israelíes, quienes en los últimos meses han sido criticados por agresiones inexplicables, castigos colectivos y el uso violento de dispersión, incluso cuando no son necesarios.

 

Fuente: Haaretz

Edición: Comunidad Palestina de Chile