Su construcción constituye un crimen de guerra, de acuerdo a lo establecido por la Corte Penal Internacional (CPI) y el Estatuto de Roma, debido a que contempla la “deportación o traslado forzoso de población bajo ocupación”.

La idea de “separar” a palestinos de los israelíes fue sugerida por Yitzhak Rabin en 1992, pero el inicio de su construcción se realizó 10 años más tarde, bajo el gobierno de Ariel Sharon.

Hoy se cumplen 19 años del inicio de la construcción del Muro del Apartheid, que separa a los palestinos de sus familias, restringe sus movimientos, segrega sus tierras y dificulta el uso de ella para la agricultura, principal fuente de sustento de los palestinos.

Con un costo de más de 3 mil millones de dólares, esta barrera que cubrirá 832 kilómetros y ya se extiende por el 80% de Territorios Palestinos Ocupados y el 20% pasa por la frontera de 1967, conocida como la Línea Verde, haciendo inviable la solución de Dos Estados con Jerusalén Este, como capital de Palestina.  En algunos puntos de su trazado aparece como una impresionante pared de hormigón y en otros, una valla electrificada que ha confiscado tierra palestina y ha creado de facto una nueva frontera. Es por ello, que al igual que ocurrió con el Muro de Berlín, diversos movimientos civiles están presionando para su desmantelamiento como el BDS, agrupación que insta de manera pacífica a emplazar a Israel para que termine con la segregación y cumpla con el Derecho Internacional.

Cabe destacar que a pesar de que las obras del muro comenzaron en 2002, la idea de “separar” a los israelíes de los palestinos surgió en 1992 cuando Yitzhak Rabin, ganó las elecciones como primer ministro de Israel. Es así como bajo la administración de Ariel Sharon se dio el vamos a la construcción, como una medida que busca poner fin a la viabilidad de dos Estados, traduciéndose en la anexión de territorio palestino ocupado, lo que constituye un acto ilegal e ilegítimo bajo Derecho Internacional Público.

CPI DECLARA ILEGAL EL MURO DE APARTHEID EL 2004

El 9 de julio de 2004 la Corte Penal (CIJ) emitió una opinión consultiva respecto a las consecuencias jurídicas que se derivan de la construcción y existencia del Muro “en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental y sus alrededores”, afirmando que es ilegal y constituye un crimen de guerra.

En la misma, la CPI reconoció que el Muro, a lo largo del trazado elegido, y su régimen conexo, infringen gravemente diversos derechos de los palestinos que residen en el territorio ocupado por Israel. Es por ello que la construcción de ese muro constituye una violación por parte de Israel de varias de las obligaciones que le incumben con respecto al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos como potencia ocupante.

Si bien la opinión consultiva no es legalmente vinculante para el Estado de Israel, sienta jurisprudencia sobre la serie de derechos vulnerados por parte de Israel y los crímenes de competencia de la Corte Penal Internacional en los que ha incurrido.

Además, la opinión consultiva es reiterativa en que uno de los principales principios del Derecho Internacional Público que vulnera Israel, es el derecho del pueblo palestino a la libre determinación, incurriendo a la vez en la edificación de hechos sobre el terreno que socaban la paz entre ambos países.

EL MURO Y LAS DIFICULTADES EN LA VIDA DIARIA DE LOS PALESTINOS

Fadi Hillah, palestino residente del barrio de Abu Dis, un suburbio en Jerusalén Ocupado, cuenta que el Muro los ha separado del centro de la ciudad y ha dificultado enormemente su vida diaria. “Cuando no había muro, todo era un poco más fácil, podíamos llegar prácticamente donde queríamos; pero se acabó. La segunda Intifada (2000-2005) significó eso: vivir en un lugar donde te sientes encarcelado sin estarlo realmente”, precisa Abu Hillah.

Abu Dis y Jerusalén eran casi una sola ciudad hace 20 años. Con la impresionante pared de hormigón, esta localidad palestina se ha quedado aislada de Jerusalén. Trayectos que antes se realizaban en 10 minutos tardan hora y media, numerosos vecinos han perdido sus trabajos, y actividades de la vida diaria, desde ir al colegio o llegar urgentemente a un hospital, se convierten en pesadillas cotidianas.

“Al principio era un muro pequeño, la gente lo saltaba, pero cuando se confirmó su trazado actual se construyó una pared de entre 8 y 10 metros. Todo está cerrado y hay un portón por el que podemos pasar, si tienes permiso, a Jerusalén. El hospital más cercano está a cinco minutos en línea recta pero ahora cuesta una media hora debido al Muro”, explica Abu Hillah.

Especialmente simbólico es el caso del valle de Cremisan, en la región de Belén, a unos 10 km de Jerusalén, donde medio centenar de familias palestinas han librado una lucha de David contra Goliat contra el Estado de Israel para frenar el avance del Muro porque el trazado original cruza sus propiedades. Su tenaz batalla en los tribunales duró años hasta que en 2015 perdieron el último recurso y las obras se reanudaron.

Juliette Bannoura y su familia viven en la ciudad de Beit Jala, y han perdido dos propiedades debido al imponente Muro de hormigón, que en esa parte tiene una apertura entre un extremo y otro de la valla electrificada con una longitud de 100 metros. Si se cierra este paso, decenas de familias perderían el acceso a sus tierras, una importante escuela para familias de escasos recursos quedaría al otro lado y no está claro cómo podrían llegar los niños cada mañana. Además, habitantes de Belén o Beit Jala perderían parte del acceso a sus viñedos.

“Estoy enfadada, me siento impotente, lo intentamos todo, pero al final perdimos después de años de lucha. Todo por razones de seguridad, un argumento que para Israel es innegociable. Tenemos familias, tenemos niños y pienso en su futuro. ¿Qué les quedará?”, se pregunta esta madre de familia. “Estamos viviendo en un área asfixiada, sólo podemos salir de aquí con permiso y si no lo tienes, estás condenado a estar aquí y sientes que te falta espacio. Pensar en el futuro de nuestros hijos me deprime mucho porque siento que no les dejaremos gran cosa”, relató Bannoura.