En forma regular el municipio israelí exige a los propietarios derribar sus residencias bajo el pretexto de ser “construcciones ilegales” y así restringir la expansión palestina.

El residente palestino Abdel-Rahman Obaid, del barrio de Issawiyeh, derribó con sus propias manos su casa de tres pisos recién construida, para evitar multas millonarias que debería pagar en el caso de que el municipio echara por tierra la edificación, tras recibir una orden de demolición que ubicaba a la propiedad en “la lista negra” para ser derrumbada.

La orden, usaba como pretexto el argumento de que aquella construcción no estaba permitida y daba a Obaid un día de plazo para derribar su casa o de lo contrario el municipio israelí lo obligaría a pagar elevados costos, que ascienden a 400 mil shekels, equivalente a unos 90 millones de pesos.

Así como Obaid, son muchos los palestinos de la ciudad ocupada que se embarcan en la demolición de sus propias casas para evitar los elevados costos que les impondrá el municipio israelí.

Con el pretexto de la construcción ilegal, Israel derriba regularmente casas de propiedad palestina para restringir la expansión palestina en Jerusalén Ocupado.

 

Fuente: Haaretz

Edición: Comunidad Palestina de Chile