El 21% de la población de origen palestino sufre discriminación y el deterioro de su estatus político durante las últimas décadas. “Solo era cuestión de tiempo que la legitimación de las discriminaciones étnicas en las instituciones terminará con violencia en las calles”, apunta la analista política Dahlia Scheindlin.

El asesinato de cuatro palestinos que residen al interior de Israel reavivó el debate sobre la discriminación que experimentan bajo el Estado israelí y que genera diversas reacciones por parte de la población palestina, quienes denuncian un total abandono y la aplicación de leyes distintas hacia ellos.

Se estima que el 21 por ciento de los ciudadanos israelíes son de origen palestino, y según cifras del ministerio del Interior de Israel, desde principios del 2021, 48 palestinos han sido asesinados en incidentes relacionados con el crimen y la violencia, mientras en el 2020, la cifra escaló a 113 asesinatos.

Hace un mes en Led, fue asesinado Jamil Azberga, un camionero palestino, tras ser atacado por una turba enardecida de supremacistas sionistas, mientras que su padre falleció en diciembre de 2020 tras recibir diversos disparos en una céntrica avenida de la ciudad.

Otro caso es el de la familia Jerushi, tanto el padre Yousef, como su esposa Nawal, junto a su hija Rayan, fueron acribillados por desconocidos al interior de su casa en Galilea, lugar al cual llegaron por el temor a sufrir represalias por una disputa de familiares lejanos.

“No nos llamen árabes israelíes”

El punto cúlmine de la segregación llegó con los bombardeos a Gaza en el mes de mayo, con la muerte de 279 palestinos, entre ellos 69 niños, y la amenaza de expulsión de sus hogares a familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Ocupado, lo cual desató una crisis identitaria y puso en tensión a un país que lleva más de siete décadas ignorando a sus conciudadanos palestinos.

Durante las protestas, los palestinos hacían hincapié en que no eran “árabes israelíes”, ya que a juicio de ellos tener la nacionalidad no ha sido sinónimo de integración, quienes han visto deteriorada su realidad socioeconómica, producto de las leyes racistas implementadas por Israel.  “Institucionalmente son ciudadanos de segunda categoría, ya que al no servir en el Ejército sufren la falta de recursos y planificación”, explica la analista política Dahlia Scheindlin. “Son invisibles para aquellos que hacen las leyes en Israel y eso ha impactado en su estatus socioeconómico”, denuncia la analista.

De 2012 a 2014, el 97% de las órdenes de demolición de viviendas se realizaron en ciudades palestinas de Israel. Por eso, ante la “herida colectiva” que significaba el desalojo del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este, este grupo poblacional como nunca se volcó a las calles a protestar. “El hecho de ser expulsado de tu casa o de tener tu hogar bajo amenaza simboliza la Nakba para ellos”, aclara Scheindlin en referencia a la catástrofe que forzó a sus familiares a huir en 1948.

Amenaza Existencial

La creciente discriminación acercó a los habitantes de Israel de origen palestino a su identidad y los motivó a salir a las calles. A ello se suma, la alta criminalidad que impera en sus ciudades y la desatención del gobierno israelí, que fue la gota que ha rebasó el vaso.

Además, el discurso político más violento y racista de los últimos años ha allanado el terreno para las impunes proclamas de “muerte a los árabes” que cada vez se repiten más. “El propio sistema político derechista los ha demonizado presentándolos como el enemigo interno de Israel”, apunta Scheindlin.

El ex primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien ostentó el poder durante 15 años dijo que los palestinos de Israel buscan “aniquilarnos a todos” calificándolos de “amenaza existencial”. “Su gobierno aprobó grandes inversiones de dinero en municipios palestino que ha traído progreso socioeconómico, pero eso no compensa décadas de discriminación”, señala Scheindlin.

“Solo era cuestión de tiempo que la legitimación de las discriminaciones étnicas en las instituciones terminará con violencia en las calles”, añade la analista política. Ahora todas las miradas apuntan a Mansur Abbas, el líder islamista de Raam que se ha erigido como el primer partido palestino de Israel en integrar el Ejecutivo.

Fuente: El Periódico

Edición: Comunidad Palestina de Chile