Richard Falk, ex relator de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, afirmó que desde la imposición del bloqueo a la Franja de Gaza en 2007, la población civil de dos millones de personas ha sido sometida a una serie de condiciones que violan las obligaciones más básicas de la potencia ocupante, consagradas en los tratados relativos a la ocupación.

Esto se produjo durante el foro internacional organizado por la Fundación Días de Palestina en colaboración con el equipo “No somos números” y el equipo “16 de octubre”, bajo el título (Asedio a Gaza… Un crimen continuo), en presencia de numerosos invitados a nivel local e internacional.

Falk destacó que el bloqueo impuesto a la Franja de Gaza afecta negativamente a los sectores económico, sanitario y político, ya que constituye una violación continua, importante y flagrante del artículo 33 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe los castigos colectivos.

Señaló que la población civil de Gaza ha sido, y sigue siendo, víctima de diversas formas de castigo colectivo, empezando por el propio asedio, que se ve agravado periódicamente por los ataques militares ilegales que Israel lleva a cabo a gran escala cada cierto tiempo; lo que ha provocado un gran número de víctimas civiles.

Subrayó que la esencia básica del derecho internacional humanitario -en particular- con respecto a la ocupación está estipulada en el artículo tres, que prohíbe claramente este tipo de enfoque agresivo. La ley exige a la potencia ocupante israelí que trate a los civiles en cualquier circunstancia con amabilidad.

Afirmó que la ocupación israelí desafía el derecho internacional de varias maneras al llevar a cabo asesinatos ilegales y no proteger a la población civil y utilizar sus fuerzas de guerra aéreas, marítimas y terrestres contra los vulnerables, y por lo tanto creo que esto va más allá de un conflicto razonable, porque las prácticas de Israel son una violación grave, cruel y continua de los deberes básicos de un estado miembro de las naciones Estados Unidos y un estado soberano que respeta la naturaleza de los fundamentos del derecho internacional.

Señaló que las Naciones Unidas tienen una responsabilidad especial con respecto a Palestina, pero no la cumplen en absoluto y desvían su curso con intervenciones distorsionadas, especialmente de Estados Unidos y la Unión Europea, que tienen un historial vergonzoso con respecto a Palestina desde la época del Mandato Británico.

Concluyó diciendo: “Les agradezco que me hayan dado esta oportunidad, por su paciencia, y deseo un futuro mejor para el pueblo de Gaza, consciente de sus urgentes demandas, y para que personas como nosotros en todo el mundo muestren su solidaridad con los gazatíes”.

Fuente: Days of Palestine