Amal Nakhleh, un niño palestino de 8 años que se encuentra en una cárcel israelí bajo la figura de detención administrativa, ha dado positivo en la prueba del Covid-19, mientras padece una enfermedad autoinmune crónica que le afecta a la respiración y a la deglución.

La organización Defensa de los Niños Internacional – Palestina (DCIP) confirmó el martes que Nakhleh ha dado positivo en la prueba de Covid-19 mientras se encuentra en detención militar israelí, y pidió a las autoridades de ocupación que lo liberen inmediatamente.

El 13 de enero de 2022, las autoridades de ocupación israelíes prorrogaron la orden de detención administrativa de Nakhleh hasta el 18 de mayo de 2022, lo que supone la tercera renovación y el cuarto plazo de su orden de detención administrativa desde su detención.

El 16 de enero de 2022, Amal cumplió 18 años. Amal era un niño de 17 años cuando volvió a ser detenido por las Fuerzas de Ocupación Israelíes (IOF) en su casa del campo de refugiados de Al Jalazon el 21 de enero de 2021.

Desde entonces, sigue bajo detención administrativa, sin cargos ni juicio, a pesar de su edad y, lo que es más grave, de la precariedad de su estado de salud.

Amal nació tres meses antes de tiempo y padece miastenia gravis, un raro trastorno neuromuscular que provoca debilidad en los músculos del esqueleto y que requiere atención médica especializada, medicación regular y un seguimiento constante de los síntomas para evitar mayores complicaciones de salud, según el DCIP.

Unos meses antes de su detención, Amal fue operado para extirparle una masa cancerosa.

Amal fue detenido anteriormente por la IOF y liberado después de 40 días de encarcelamiento el 10 de diciembre de 2020 debido a su corta edad y a su salud física y psicológica.

Sin embargo, menos de dos meses después, las IOF hicieron una redada en la casa de Amal, volviéndolo a detener y poniéndolo bajo detención administrativa debido al “material secreto”, alegando que representa un “riesgo para la seguridad de la región.”

Según los informes médicos, Amal se ha enfrentado desde entonces a nuevos problemas de salud que requieren atención médica.

La gravedad de su detención, al tratarse de un niño detenido que padece una multitud de problemas de salud, agravados por la pandemia de Covid-19, llevó a los expertos en derechos humanos y a los relatores especiales de la ONU a emitir un comunicado el 25 de febrero de 2021 en el que expresaban su preocupación por la detención administrativa de Amal e instaban a que se adoptaran “todas las medidas provisionales necesarias para poner fin a las presuntas violaciones y evitar que se repitan… [y] para garantizar la rendición de cuentas de cualquier persona responsable”.

Debido a su estado de salud, Amal no puede ser vacunado contra el coronavirus y debe tomar inmunosupresores, lo que significa que su vida corre ahora un alto riesgo al haber contraído el Covid-19.

Como es bien sabido, los centros penitenciarios israelíes no son apropiados para tratar y controlar las enfermedades autoinmunes, y mucho menos para proporcionar una protección adecuada contra el Covid-19.

“El caso de Amal Nakhleh pone de manifiesto que el régimen de apartheid israelí se ensaña sistemáticamente con los niños palestinos, demostrando que nadie está exento de la política arbitraria de detención administrativa y de la negligencia médica deliberada de Israel, ni siquiera los niños palestinos vulnerables o cuando surgen graves problemas de salud”, ha declarado la organización de derechos de los presos palestinos Addameer.

Ni Amal ni su familia conocen los cargos que se le imputan y las autoridades de ocupación israelíes les han informado de que se trata de un “caso administrativo confidencial”.

El equipo jurídico de Amal ha declarado que se trata de uno de los casos más prolongados de atención administrativa a un niño que han conocido.

La semana pasada, tras la prórroga de su detención administrativa, UNICEF, la UNRWA y la OACDH hicieron un llamado a las autoridades de ocupación israelíes para que liberen inmediatamente a Amal Nakhleh.

“La detención administrativa impuesta a Amal sin cargos y basada en pruebas clasificadas es una forma de detención arbitraria no permitida por el derecho internacional público. Le priva de los cuidados apropiados que requiere su condición médica subyacente, exponiéndole a mayores riesgos de agravamiento de su salud”, dijeron las agencias de la ONU en un comunicado.

Fuente: Qudsnen