La Gruta de la Leche, se ubica detrás de la Iglesia de la Natividad, en la ciudad palestina de Belén, lugar donde la  según la creencia crisitiana, la Virgen María amamantó a Jesús y unas gotas de esa leche salpicaron las rocas de la cueva de color rojizo, y se volvieron blancas. Hay que bajar por unas escaleras para llegar a la gruta. Dentro de ella se ha erigido una capilla donde tuvo lugar el conocido milagro de la leche. Este lugar de recogimiento se ha transformado en una parada turística obligatoria para todos quienes visitan la ciudad donde nació Jesucristo.

A lo largo de los siglos, peregrinos y turistas, especialmente las mujeres, acudieron en masa al lugar de culto y oraron a la Virgen María para que intercediera por ellos, particularmente con respecto a su esperanza para los niños.

Además algunos creen que es el lugar donde los Reyes Magos visitaron a la Sagrada Familia en la gruta y ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra al Niño Jesús.

La devoción pide a los esposos y esposas que recen juntos el tercero de los misterios gozosos del rosario, meditando sobre el nacimiento de Jesús.

El espacio, que contiene tres cuevas diferentes, es visitado por miles de turistas al año con la esperanza de curar parejas infértiles, el santuario supuestamente es un lugar donde las oraciones por los niños son respondidas milagrosamente.

Se construyó una iglesia bizantina sobre la gruta durante el siglo V. En el patio de la capilla actual, que fue construida alrededor de la Gruta por los Hermanos Franciscanos en 1872, se pueden ver restos de un piso de mosaico colorido de esa época. La escultura plana que decora la fachada de la Capilla desde 1935 es un buen ejemplo de la artesanía local.

 

Se distingue por su enorme tamaño, su alta torre y sus magníficas campanas que fueron llevadas de Rusia en el siglo XIX y se podían escuchar a kilómetros de distancia, su arquitectura oriental y hermosos figuras y murales que decoran sus paredes, los cuales relatan muchas y diferentes historias de la Biblia. También alberga la piedra sobre la que la Virgen María durmió con José y el niño Jesús antes de su huida a Egipto, escapando de la persecución del rey Herodes. La iglesia es famosa por celebrar las fiestas relacionadas con la Virgen María, especialmente la Asunción de María, el 15 de agosto (católica) y el 28 de agosto (ortodoxa griega) de cada año, que conmemora su asunción al cielo.

En una coyuntura en que la paz entre palestinos e israelíes parece aún lejana, las historias optimistas que se escuchan en la Iglesia de la Gruta de la Leche brindan un rayo de esperanza a quienes más lo necesitan.

Durante gran parte de los últimos años, Belén ha estado bajo rigurosos cierres de seguridad y toques de queda. Como resultado, los residentes no han podido salir de la ciudad en gran medida y los peregrinos han tenido algunas dificultades para entrar.

Sin embargo, incluso durante los períodos más violentos y turbulentos, cuando los cierres por la contingencia encerraron a las personas dentro de sus hogares o el año pasado cuando la Basílica de la Natividad a la vuelta de la esquina estaba bajo asedio, la Iglesia de la Gruta de la Leche ha dado a los fieles una razón para creer en los milagros.

Este lugar es un imperdible en Belén, ciudad que revindica al turismo como su principal ingreso económico, representando cerca de un 65% y un 11% del total de la Autoridad Nacional Pales