El Día de la Tierra Palestina se estableció el 30 de marzo, en conmemoración de los seis palestinos asesinados por las fuerzas israelíes en 1976, durante las protestas masivas contra las confiscaciones de granjas ubicadas en Galilea, que fueron clasificadas por el gobierno israelí como “zonas militares cerradas”.

Pero estos terrenos fueron utilizados para construir viviendas exclusivas para judíos, evidenciando una vez mas el apartheid que vive la población palestina, no sólo en los territorios ocupados, sino que en el propio Israel.

Ese día, los líderes palestinos dentro de Israel, los mismos que lograron sobrevivir y permanecer después de la limpieza étnica, Nakba de 1948 y sus descendientes, convocaron a una huelga general y diversas protestas en todo el país. Marcando uno de los primeros e icónicos levantamientos de la población palestina de Israel.

El proceso de “judaización” de Galilea, en el norte de Israel, una de las pocas regiones que siguieron siendo mayoritariamente árabes tras la limpieza étnica masiva de 1948, conocida como Al Nakba (“la catástrofe”), fue el telón de fondo del histórico levantamiento de 1976.

Antes de 1976, el gobierno israelí había utilizado el Reglamento de Emergencia, una ley heredada del Mandato Británico, para tomar el control de las tierras de Galilea y entregarlas a la Administración de Tierras de Israel (ILA), que luego las redistribuiría entre los colonos judíos bajo la dirección del Fondo Nacional Judío (JNF).

Pero no fue hasta el 1 de marzo de 1976 que Israel declaró abiertamente sus intenciones en la región, dando a conocer un programa para “desarrollar la Galilea” confiscando otras 2 mil hectáreas de tierra para asentamientos judíos. El 10 de marzo, el ministro de Educación, Zevulun Hammer, expresó su apoyo al plan en Yediot Ahronot, calificando a los palestinos de Galilea de “cáncer en el corazón de la nación”.

Por su parte, el Comité Nacional para la Defensa de las Tierras Palestinas, llevaba desde 1974 instando al gobierno de ocupación a detener sus planes de expropiación de tierras. En respuesta a la declaración de Hammer, cambiaron su táctica y convocaron una huelga general para el 30 de marzo. Asustado por la idea de una revuelta a gran escala contra el sionismo, Israel intentó aplastarla con la fuerza. Se impuso un toque de queda en Sakhnin, Arrabeh, Deir Hanna, Turan, Tamra y Kabul.

A pesar del toque de queda y de las amenazas de represalias del Estado israelí, los palestinos se unieron a las manifestaciones en todo Israel, los Territorios Ocupados y los campos de refugiados de otros lugares de Oriente Medio. Según Ahmad Masarwa, un organizador entrevistado por Ilan Pappé en The Forgotten Palestinians, la huelga del Día de la Tierra fue una avalancha no sólo contra la expropiación de tierras, sino también contra condiciones ampliamente miserables, como el acceso restringido al agua, la educación y la atención sanitaria.

El significado del Día de la Tierra no es simplemente el reconocimiento de las atrocidades del pasado, por muy importante que sea para contrarrestar la narrativa racista presentada por el Estado israelí. El proceso de “judaización” que comenzó desde la misma fundación de Israel con el Plan Dalet continúa hasta el día de hoy, especialmente en Jerusalén Este y en los pueblos beduinos del desierto de Al Naqab.

Como resultado de la forma particular de colonialismo llevada a cabo por Israel, los palestinos forman una de las mayores poblaciones de refugiados del mundo. Gaza encierra una población de alrededor de 2 millones de personas, con más de 1,38 millones registrados como refugiados en la UNRWA.

Casi un tercio de los palestinos de Cisjordania son también refugiados. Además, unos 300.000 palestinos fueron expulsados durante Al Naksa (“el retroceso”) de 1967, cuando Israel comenzó su ocupación y estableció asentamientos judíos en zonas de las que habían salido los refugiados. Durante los últimos 55 años de ocupación militar, esta limpieza étnica ha continuado mediante la expansión de los asentamientos y el traslado forzoso de la población palestina.