El Centro Dar Al Sabagh para Estudios e Investigación de la Diáspora nació en Belén en 2018 por iniciativa de personas interesadas en el campo de la protección del patrimonio cultural y la historia, quienes prepararon archivos familiares históricos para algunas familias de los descendientes en Chile. Te contamos la historia de este icónico e importante lugar para la diáspora palestina.

La idea se convirtió en una realidad patrocinada por el Banco de Palestina y en colaboración con aportes de privados. Los palestinos de la diáspora dieron la bienvenida y respaldaron fervientemente la iniciativa. Entre ellos, se encontraba el señor Alberto Kassis, quien se animó a recuperar la propiedad del edificio de su familia. Después de la renovación, ofreció el edificio para establecer el Centro Dar Al-Sabagh y él apoyó los costos operativos mensuales bajo el amparo del Centro para la Preservación del Patrimonio Cultural. – CCHP.

En octubre de 2016, el enclave de Belén acogió la Convención de la Diáspora de Belén llamado “Back to the Roots”; Alberto y su familia decidieron emprender una iniciativa pionera dentro de la comunidad palestina: adquirir la casa familiar, Dar Al Sabagh, y ofrecer esta preciada propiedad para el uso de la comunidad local, así como para la comunidad palestina que vive en la diáspora. Alberto compró un tercio de Dar Al Sabagh, que se compone de tres partes interrelacionadas.

Star Street en Belén, donde está ubicado el Centro Dar Al Sabagh.

El Proyecto Dar Al Sabagh tiene como objetivo documentar la historia de las familias palestinas y ha contribuido a los esfuerzos para reavivar la Star Street de Belén. Esta calle, situada junto a la Iglesia de la Natividad, fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial en 2012. La iniciativa de Alberto ha motivado a los empresarios palestinos a comprar edificios tradicionales en la ciudad histórica de Belén y lanzar proyectos que sirvan a la comunidad local y apoyen la diversidad cultural de la ciudad. Además, esta experiencia ha restablecido los vínculos entre la comunidad palestina que vive en Chile y las instituciones comunitarias locales, municipios y ONG que a su vez han animado a otros miembros clave de la comunidad palestina en Chile a establecer contactos con estas entidades.

“La expectativa mas importante es que en el Futuro se pueda autofinanciar, o sea que las mismas personas que han obtenidos los servicios del Centro puedan cooperar económicamente para que Dar Al Sabagh se financie automáticamente”, señala Elizabeth Kassis, hija mayor de Alberto, quien agrega: “y así poder seguir conectando a todos los palestinos de la diáspora a nivel mundial, para que de esta manera volvamos a conéctanos como palestinos con nuestros antepasados con la Historia, con nuestra sangre y se vuelva a enraizar a los palestinos“.

Otro de los principales objetivos del Centro Sabagh es construir puentes de cooperación con la comunidad de la diáspora e intercambiar información cultural e histórica es el más significativo y pilar para su funcionamiento.

La principal tarea de dicha organización es ocuparse de los palestinos en la diáspora que quieran conocer sus orígenes y raíces, y generar una red sólida para los palestinos en la diáspora y los residentes del área de Belén en particular y Palestina en general.

MIGRACIÓN EN CADENA: LOS TRES JORGES

La importancia del reasentamiento de personas es un concepto clave en el universo de esta institución. Facilitar a los inmigrantes las herramientas necesarias para hacer de su experiencia lo más agradable posible; por ejemplo, que exista una comunidad migrante previamente asentada es muy importante para el desarrollo de los mismos; este es el concepto de “migración en cadena”.

Justamente, esta idea es la que llevo a miles de palestinos a comenzar a emigrar a Chile durante finales del siglo XIX y comienzos del XX, principalmente entre 1900 y 1920. Se estima que el total de descendientes palestinos en nuestro país se acerca a los 500.000 en la actualidad.

Palestine International Broadcast ©

Los primeros en llegar eran normalmente solteros, jóvenes sin hijos de familias cristianas que tenían un pensamiento más “abierto” respecto a la migración. Según relata Eugenio Chahuán en una entrevista realizada para el paper de Victor Beaume, “El caso de la diáspora palestina en Chile”, los primeros movimientos de palestinos a estas tierras fueron “mera coincidencia ya que unas pocas familias palestinas vendían artefactos y artículos durante ferias en Italia. Estando allí, Jorge Hirmas (nativo de Belén) se reunió con el hermano del Presidente de Chile, quien sugirió que estos objetos religiosos serían muy apreciados en tierras chilenas. Él aceptó la invitación, acompañado de Jorge Chahuán y Jorge Mansour, considerados los fundadores de la Comunidad Palestina en Chile”, es la historia de los “Tres Jorges”.

Los grandes motivos que tenían estos jóvenes palestinos para emigrar eran el servicio militar obligatorio impuesto por el Imperio Otomano que contralaba Palestina y la crisis económica y política generada por la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, si bien la gran mayoría de palestinos llegó durante este período, también lo hicieron muchos después de la Nakba de 1948 y los posteriores conflictos de la segunda mitad del siglo XX.

Entre 1885 y 1940, los árabes sumaban entre 8.000 y 10.000 personas en Chile, según el libro “El mundo árabe y América Latina” (del autor Lorenzo Agar Corbinos), más de la mitad de los palestinos en su mayoría provenían de solo tres localidades: Belén, Beit Jala y Beit Sahour.

Muchos de ellos se asentaron en regiones e hicieron del comercio de paquetería a través del tren su principal actividad inicial. Al principio, tuvieron que lidiar con episodios de discriminación y xenofobia de los locales, pero poco a poco fueron integrándose en la sociedad chilena del siglo XX. Uno de los hitos que impulsó este engranaje fue la creación del Club Deportivo Palestino en 1920.

Interior del Centro Dar Al Sabagh, en Belén, Palestina.

Los chilenos de herencia palestina experimentan y viven esta parte de su identidad en una multitud de formas y momentos. Identificarse como “palestino”, cuando hoy en día la gran mayoría (y sus padres) son en realidad nacidos en Chile, está lejos de ser un paso natural u obvio.

Por lo tanto, demarcar los límites de la “comunidad” puede ser bastante difícil ya que algunos son exclusivamente palestinos desde “ambos lados” de su árbol genealógico, mientras que otros pueden tener un solo pariente (lejano) de origen palestino. Sin embargo, aunque la mayoría no hablan árabe, muchos mantienen una conexión con la patria de otras maneras, como a través de la música, idioma, comida y baile, ya sea en casa o en eventos culturales en espacios palestinos específicos como el Club Social Palestino.

EN LA ACTUALIDAD: COMUNIDAD ACTIVA Y VIGILANTE

La “palestinidad” en Chile, más que un mero marcador cultural, representa un marco importante para la política transnacional de resistencia. Recordar, enmarcar es apelar a las ideas que transforman ciertas condiciones en un tema, que ayudan a definir agravios y reclamos. En la investigación del caso, la creación del Estado de Israel en 1948 y la posterior ocupación de los territorios palestinos desde 1967 han sido los principales impulsores de proyectos de la diáspora que constituyen la identidad palestina y forman parte de su resistencia. Para los chileno-palestinos, el mantenimiento de la ‘herida abierta’ de Palestina ha asegurado que la comunidad siga alerta y vigilante por los derechos del pueblo palestino en su tierra, incluso después de muchas generaciones ya nacidas al otro lado del mundo.

Las continuas políticas coloniales y de apartheid de los estado de Israel, así como cuestiones no resueltas relacionadas con la falta de un estado soberano para los palestinos, violencia sostenida en la región y desacuerdos en torno al Derecho al Retorno de los refugiados palestinos constituyen aspectos principales que sirven para unificar y conectar a los palestinos en diáspora.

La “Nakba” en curso en la patria fomenta el apego al sentimiento palestino aún más, donde identificarse como palestino sirve como solidaridad implícita con aquellos palestinos que sufren en todo el mundo y mantener una identidad que ha sido constantemente suprimida, restringida y borrada por las políticas sionistas. Esencialmente, también legitima y moviliza acciones explícitas, brindando importantes incentivos para utilizar estructuras de oportunidad para impulsar el cambio necesario en la tierra palestina.

Durante el siglo XX, los apellidos Yarur, Sumar, Said e Hirmas se convirtieron en símbolos de la industria textil y de fortunas que crecieron a ritmo con sus empresas, contribuyendo masivamente al desarrollo de estos nuevos estados industrializados e incursionando, más adelante, en casi todos los ámbitos de la economía, política y cultura nacional.

Con el tiempo, parece que esta importante participación en la economía e industria finalmente apoyó la
integración de la comunidad palestina, que dejó de ser vista como “turcos” y pasó a ser apreciado, respetado e incluido en la sociedad.

El Centro Dar Al Sabagh ha facilitado más de 300 investigaciones sobre familias que han vivido y/o aún viven en Belén, ayudando a los palestinos que viven en la diáspora a aprender más sobre sus raíces. La institución también ha establecido una red significativa que ayuda a conectar a los palestinos entre sí.

Además, Dar Al Sabagh se ha convertido en un centro para la cultura y las artes gracias a la inclusión de más de 90 obras de arte ofrecidas por George Al Ama. Ha organizado eventos culturales con el objetivo de resaltar la riqueza del patrimonio cultural palestino y organizó un recorrido informativo en el que los palestinos que viven en la diáspora pudieron explorar las ciudades históricas de Belén, Beit Jala y Beit Sahour, mostrando sus sitios de patrimonio cultural y cultivada historia.

Dar Al Sabagh Diaspora Studies and Research Centre ©
Fuentes:
  • Politics resettled: The case of the Palestinian diaspora in Chile, Victor Beaume, 2019
  • thisweekinpalestine.com