Recorrer Palestina conlleva multitud de placeres de los que artículos, documentales y diarios están repletos: la comida, la amabilidad de su gente, la música, el baile… Uno de ellos se descubre paseando por sus calles.

Son los grafitis, que cubren gran parte de las paredes de pueblos y ciudades, a veces de tamaño considerable, otras, escondidos o erosionados por el paso del tiempo y la contaminación.

Arte urbano que no sólo alegra la vista, sino que también reflejan las aspiraciones, sentimientos y, sobre todo, las denuncias del pueblo palestino, sometido a una ocupación que este año cumple 50 años.

Uno de los datos más sorprendentes es que gran parte de este arte callejero es atribuido a artistas extranjeros. Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrarse grafitis realizados por artistas locales.