Unos 13.000 jerosolimitanos están amenazados de desplazamiento forzoso de la Ciudad Vieja ocupada de Jerusalén para dejar paso a viviendas, sinagogas, jardines bíblicos y museos exclusivos para israelíes, advirtió el asesor de la Oficina del Presidente palestino para Asuntos de Jerusalén, Ahmed Al-Ruwaidi.

Al-Ruwaidi afirmó que las excavaciones de las autoridades israelíes y la apertura de túneles en las inmediaciones de la mezquita de Al-Aqsa tienen como objetivo reforzar el asentamiento israelí en los alrededores de la Ciudad Vieja y obligar a los jerosolimitanos palestinos a marcharse por temor a las excavaciones realizadas bajo sus viviendas o a la política de desplazamientos forzosos aplicada por las autoridades israelíes contra ellos desde hace años.

Señaló que las autoridades de ocupación israelíes pretenden presentar una narrativa talmúdica artificial que carece de base histórica a expensas de la realidad histórica de la herencia árabe cananea.

“Llevamos meses trabajando para recopilar la mayor cantidad de documentos históricos que reflejen la verdad y la narración de la bendita mezquita de Al-Aqsa y sus alrededores”, dijo, subrayando que todos los documentos y narraciones antiguos y otomanos hasta hoy confirman que la ciudad es árabe y destacan su historia islámica y cristiana.

“Todos los documentos recopilados reflejan la misma verdad histórica y no proporcionan ningún indicio de ninguna narrativa talmúdica que la ocupación [israelí] intente promover”, declaró Al-Ruwaidi, quien pidió a la UNESCO que asuma sus responsabilidades legales enviando un comité de investigación urgente para indagar sobre la violación del patrimonio cultural de Jerusalén, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial desde 1981.

“A pesar de la importancia de las decisiones emitidas por esta organización, su decisión de enviar un comité de investigación no se ha aplicado, porque las autoridades de ocupación han impedido anteriormente la llegada de su delegación a Jerusalén, lo que no justifica el continuo retraso”, dijo.

Señaló que todas las excavaciones realizadas por las autoridades de ocupación en la llamada Cuenca Santa revelaron antigüedades romanas e islámicas, basándose en lo publicado por arqueólogos israelíes.

“Nosotros, por encargo del presidente Mahmud Abbas, estamos trabajando con organizaciones árabes e islámicas especializadas para recopilar todos los documentos históricos relacionados con Jerusalén y la bendita mezquita de Al Aqsa”, dijo, señalando la importancia de reforzar la narrativa árabe.