Arij Jaabari, encargada de un campamento de verano, dijo que mientras los niños participaban en una excursión a la mezquita de Ibrahimi, en la parte ocupada de Hebrón, los colonos los acosaron, insultándolos con palabras soeces y racistas y asustándolos con sus perros.

Agregó  que los niños estaban gravemente aterrorizados y que los soldados israelíes no hicieron nada para impedir los ataques.

Decenas de colonos racistas extremistas viven en enclaves de asentamientos ilegales en el corazón de la ciudad vieja de Hebrón, en una zona que quedó bajo control militar israelí tras la firma de los Acuerdos de Oslo entre Israel y los palestinos en 1993.

Fuente: Wafa