Al final de un sinuoso camino de tierra, asentada en onduladas colinas entre Jerusalén y Belén, se encuentra una selva: Jala Jungle, un restaurant de propiedad de Issa y Emad Zeit, quienes en su carta utilizan productos de estación de acuerdo a las necesidades del lugar.

“La mayor parte de nuestra cosecha de damascos, manzanas, cactus, espinacas y peras se vende dentro del restaurante. En verano, planto berenjenas, tomates, pepinos y porotos”, explica el propietario y fundador del lugar, Emad Zeit.

Mientras que Issa afirma que el restaurant sirve diversas preparaciones que no son comunes en las cartas de otros lugares. “Somos una granja orgánica que servimos las comidas con lo que producimos en nuestra huerta y preparamos maklube, zareb (especie de horno de barro), msajan, mensaf y parrilla árabe”.

Agrega que no solamente es un restaurant sino que “puedes venir a dormir, despertarse temprano e ir de excursión hacia el Valle de Al Makhrour”.

Además, para cosechar sus propios productos, realizan campañas para que personas interesadas ayuden a cultivar las frutas y verduras, desde el huerto orgánico que poseen ofreciendo alojamiento por los días que duran la recogida de los productos.

Así lo confirma Daria Milles, quien fue voluntaria en la cosecha de las aceitunas. “Estuve en Jala Jungle como voluntaria en la recogida de aceitunas. Fue una experiencia increíble. La familia Zeit tiene un corazón muy cálido y realmente se ocupa de todas tus necesidades. Son muy abiertos y lo comparten todo. Los trabajadores de allí también son gente muy agradable, siempre tienen una sonrisa que ofrecer”.

Jala Jungle también organiza diversas actividades: caminatas por el valle de Al Makhrour; noches de cine en turco, alemán y francés; una minibiblioteca con una gran variedad de libros y talleres de baile que sirven de punto de encuentro para los lugareños y los expatriados que viven en la zona.

Fuente: Comunidad Palestina de Chile